DEPRESIÓN MAYOR

Es una enfermedad mental grave, caracterizada por estado de ánimo triste, melancólico o llanto frecuente, cambios llamativos en el apetito o en el peso, problemas con el sueño (dormir mucho o poco), irritabilidad, ansiedad, inquietud o mal humor, pérdida de energía, fatiga o somnolencia, sensación de culpa o baja autoestima, dificultad para concentrase o indecisión, incapacidad para disfrutar de las cosas y rechazo al contacto social, molestias o dolores injustificados, pensamientos repetidos de muerte o suicidio o crisis suicidas.

Si existen cinco o más de estos síntomas y se mantienen durante más de dos semanas, o si cualquiera de estos problemas interfiere con la vida diaria, es necesario buscar ayuda profesional.


Los trastornos depresivos son los trastornos psíquicos más frecuentes.

La depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo. En Colombia la frecuencia es del 10%, siendo mayor en mujeres que en hombres, y la frecuencia aumenta con la edad.

Los datos de casos de trastorno bipolar son relativamente uniformes en los países del mundo occidental y rondan los 0,5-1,5% para el trastorno bipolar tipo I y en torno al 0,5% para el tipo II, sin embargo, existe un sub-diagnóstico preocupante.


Tanto la depresión mayor como el trastorno bipolar, presentan alteraciones neuroquímicas en la regulación de los neurotransmisores cerebrales responsables de modular el estado de ánimo. El origen de dicha alteración puede ser genético; de ahí la importancia de la exploración de antecedentes de enfermedades similares en otros miembros de la familia. Los parientes de personas afectadas tienen una mayor predisposición a presentar estos trastornos. Aun así, para que la enfermedad se presente, es necesario que se combine con una serie de factores ambientales que operan como desencadenantes o como perpetuadores; es el caso de las situaciones estresantes que desequilibran los sistemas reguladores del cerebro. Otros factores como el consumo de drogas o las situaciones traumáticas que generan estrés agudo o crónico, también pueden producir una descompensación de este delicado equilibrio de sustancias químicas.

La presencia de trastornos de alimentación de tipo purgativo en adolescentes con otras formas de impulsividad como auto-mutilarse (cortarse la piel, quemarse, golpearse a sí mismos para aliviar la ansiedad), el abuso de sustancias y los antecedentes familiares de trastorno bipolar, aumentan 9 veces el riesgo de bipolaridad en estos adolescentes y deben ser considerados de alto riesgo.